La castración química: ¿una solución a las agresiones sexuales?
Columnas > El psicoscopio Por: Javier Akerman30 de Junio de 2008 1:17 COT

En España hay en la actualidad 70.000 presos, el 5% de los cuales son agresores sexuales. En Francia las cifras llegan al 22% de la población reclusa, aunque esta diferencia porcentual puede deberse a que los franceses denuncian más que los españoles esta clase de agresiones. Francia ha puesto en marcha en noviembre de 2004 un programa piloto de castración química de violadores y pederastas encarcelados. La medida está encaminada a desmasificar las cárceles, ya que el 22 por ciento de los reclusos franceses están condenados por delitos sexuales y el 75 por ciento de éstos son pederastas
Pero los pioneros en la materia son los estadounidenses. En septiembre de 1996 California se convirtió en el primer estado norteamericano en aprobar la castración química como requisito obligatorio para que algunos reos pederastas pudieran tener acceso a la libertad condicional. Los condenados pueden escoger entre la castración permanente (extirpación quirúrgica de los testículos) y la temporal (inyecciones semanales de Depo- Provera).
Un año después, en 1997, Florida aprobó su ley de castración de delincuentes sexuales reincidentes que quieren acceder a la libertad condicional. Esta ley autoriza a los jueces a condenar a un acusado de delitos sexuales a castración química, que será obligatoria en el caso de los delincuentes sexuales reincidentes (siempre y cuando un informe médico aconseje el tratamiento). Pero antes de analizar esta medida, muy criticada desde distintos estamentos sociales y jurídicos, vamos a ver en qué consiste la castración química.
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La expresión “violencia de género” es tan reciente como el propio reconocimiento de la realidad del maltrato a las mujeres, y me refiero a un reconocimiento social e institucional, pues ahora sale a la luz y se hace público lo que antes se escondía por puro convencionalismo y desamparo legal. 
