Gabriela, giros del destino, telenovela sencilla que apoya el rating de Caracol TV
Estancias > Medios y cultura popularPor: Marsares
4 de Julio de 2009 16:43 COT
Como en un partido de fútbol se desarrolla la pelea por el primetime de la televisión colombiana. El que va ganando, espera; el que va perdiendo, arriesga. El Canal Caracol, que hace rato encabeza el rating de este apetecido horario nocturno, juega a mantener el resultado alargando sus éxitos (Vecinos), al igual que lo hizo en el pasado (Nuevo rico, nuevo pobre) y pone en el aire historias sin complicaciones, bien contadas, con enfoques de alguna novedad (el mundo del patinaje). Al Canal RCN, en cambio, que desde Pura sangre no ha podido lanzar un éxito contundente —aunque con El último matrimonio feliz, de buena factura, consiguió salvar el honor con un rating aceptable—, no le queda otra que proponer historias que se salgan de los moldes tradicionales (como El fantasma del gran hotel), con el riesgo de caer en el ridículo si la trama no es mesurada, los actores se sobreactúan o se acude a trucos baratos o lugares demasiado comunes.
En Gabriela, giros del destino, comenzando por el nombre (grandilocuente) no hay nada salido de lo común. Una patinadora ve frustrada su carrera deportiva por un conductor irresponsable que la atropella. Meses después coinciden en su lugar de trabajo y ella, sin saber de quién se trata, se enamora. Queda así planteado el drama, creando el interés del televidente sobre su desarrollo: crecimiento del amor, revelación del secreto y rompimiento, para luego empezar un largo trecho que recomponga el camino.
Respecto a los protagonistas, Gabriela (Carolina Gaitán) y Pablo (Andrés Toro), el primer capítulo los delimita en sus aspectos básicos: el físico (jóvenes, agradables físicamente, pintas informales), el social (Gabriela, de clase media baja, deportista exitosa, educación media que apenas la capacita para trabajos menores; Pablo, élite económica, se supone de excelente educación, hijo único, no trabaja en nada conocido) y el psicológico (ella, esforzada, disciplinada, alegre, con ganas de triunfar en el patinaje, juiciosa, colaboradora con los gastos de su casa; él, clásico mantenido, disfruta del dinero de su familia, sin meta alguna para el futuro).

