Arriba izquierda: exposición sobre la animación en Colombia; arriba derecha: María Laura Moure de Patagonik Films; abajo izquierda: Carlos Reyes y Andrés Barrientos de En Agosto; abajo derecha: Tony Muller en el seminario de animación de personajes en Blender (Foto: Diana Luque Lavado, especial para equinoXio)
Aprendí muchas palabras la semana pasada. Mi medio de trabajo me lleva siempre a hablar, leer o escribir sobre cine argumental, o documental, pero sobre animación poco o nada sabía, hasta que llegué al Loop 2008: Festival Latinoamericano de Animación y Videojuegos que se lleva a cabo del 15 al 30 de agosto en Bogotá. Llegué no por un interés propio: me parecía un evento de pesados ñoños y adictos a la tecnología que ya he visto y no quiero repetir. Pero no.
¿Qué es lo que más me impresiona de los Estados Unidos? La aparente incapacidad de mis compañeros en la Universidad de Pensilvania de percibir que el mundo se extiende más allá de las fronteras de "gringolandia".
Es lo que me acaba de contar mi hija Andrea, sobre cómo percibe el colombiano Andrés, su estadía de estudios en dicho país.
Ella viene de encontrarse en Inglaterra con Andrés y la británica Mónica, dos de los mejores amigos que ella hizo durante sus estudios en los Colegios del Mundo Unido (United World Colleges) en Hong Kong. A estos tres, como otra gran cantidad de muchachos que han tenido la fortuna de estudiar sus dos últimos años de bachillerato en espacios donde aprenden a conversar y convivir con estudiantes de muchas naciones del mundo, no les cabe en la cabeza esta crasa ceguera que viven muchos norteamericanos.
Pancarta rezando "El Tíbet será libre" colgada cerca al Estadio Nacional de Pekín (mejor conocido como el ‘Nido de pájaro’) el 6 de agosto de 2008. Los activistas que la colgaron fueron detenidos por la policía y deportados (Foto: Students for a Free Tibet / licencia CC-BY)
Nadie puede poner en duda que en China no existe una democracia parlamentaria, que en su lugar gobierna una férrea dictadura comunista y que los derechos humanos son continuamente pisoteados. La mayoría de las naciones silencian hipócritamente estos hechos y solo se atreven a emitir tibias protestas escritas que en otros países de menor envergadura se hubieran convertido drásticas medidas de presión. Pero no voy a escribir sobre el régimen político chino sino que me voy a centrar fundamentalmente en la legitimidad de las protestas pacíficas que utilizan los Juegos Olímpicos para sus reivindicaciones, como es el caso de los diversos colectivos a favor de la libertad para Tíbet.
Esta semana causó revuelo en un caserío de Bagadó, en el eternamente olvidado departamento del Chocó, una lluvia roja que casi sin vacilar el sacerdote local y una "bacterióloga" calificaron de lluvia "de sangre". De inmediato, los crédulos, alentados por los medios televisivos en particular, salieron con las especulaciones y conjeturas de siempre, atribuyéndole un origen divino a un fenómeno de por sí extraño pero que, como generalmente sucede, tendrá una explicación racional.
Peor aún, los informativos televisivos Noticias Caracol y, especialmente y de una manera circense, Noticias RCN no dudaron en dedicarle varios minutos de sus emisiones a este hecho, haciendo el trabajo a medias. Es lógico que enviaran corresponsales al lugar de los hechos, pero no lo es tanto que sólo dieran eco a las opiniones que favorecían la "hipótesis" de la "sangre", con las consabidas alusiones a "castigos divinos" y demás elucubraciones apocalípticas. Tampoco es lógico que no encontraran especialistas en la materia, aparte del jefe de pronósticos del IDEAM, a pesar de los contactos que estos informativos suelen tener con las principales universidades del país (o al menos de la capital), ni que las versiones "racionales", paradójicamente, corrieran por cuenta de un sacerdote y teólogo jesuita.
“El acto más importante de nuestra vida es la muerte” (Ernest Renan)
Nadie nos ha solicitado permiso para nacer y nos deniegan el derecho a morir cuando queramos: esta es la paradoja legal en la mayoría de los países. Cuando en nuestra sociedad hablamos de eutanasia o del derecho a morir dignamente, se disparan las alarmas y comienzan las discusiones acaloradas a favor o en contra de la misma. Argumentos médicos y éticos se enfrentan a otros de carácter teológico o social. Pero si efectuamos un análisis pormenorizado de las diferentes opiniones en juego, observamos que en gran parte de los casos se confunden definiciones y conceptos semánticos; así es imposible entenderse para dialogar sosegadamente sobre un asunto que nos concierne a todos. Por todo eso vayamos al principio y aclaremos las definiciones para que todos podamos entendernos.
Dos fenómenos, uno social y el otro natural, contribuyeron a la reducida asistencia a la marcha en La Haya. El fenómeno social fue la celebración, por ya séptimo año consecutivo, del día de la Independencia en Ámsterdam con dos fiestas que reunieron desde el mediodía a la medianoche del sábado a más de 800 personas. Pocos se animaron a pasar el desenguayabe en la marcha de La Haya.
El símbolo es un efectivo catalizador de la acción… esa es una “obviedad” que recuerdo haber concluido de algún libro que leí fugazmente y que el argumento de ésta película expresa de modo más elocuente. En su momento, esa fue la primera explicación que se me ocurrió para entender el ánimo que movilizó al gran número de personas que vi cuando llegué a la plaza Santander el domingo 20 de julio y que seguía creciendo, ocupando cada espacio disponible hasta el punto de llegada en la plaza de Bolívar.
El 20 de julio del 2008 muchas personas se reunieron en todo el país a marchar por la libertad. En Medellín, las calles y los medios de transporte como el metro se encontraban llenos de gente con camisetas blancas y con el tricolor de nuestra bandera, con diversos mensajes clamando por la paz y la libertad.
Fotos y videos: Carlos Castañeda, especial para equinoXio
Desde muy temprano las carpas de comidas y de algunos patrocinadores llegaron al parque, que por tradición alberga a los colombianos en su día de independencia. Hacia el mediodía del 19 de julio, se respiraba un buen ambiente colombiano. La ceremonia religiosa dio apertura al evento al que iba llegando cada vez más gente.
Acá en BCN con un sol que ni pintado y unas cientoypico de personas el evento salió mucho mejor de lo que se esperaba. Se hizo un recorrido bastante largo que empezó a las 12 del día saliendo desde la Torre Agbar llegando hasta el recinto del forum en donde se festejaba a su vez la fiesta por el día de independencia.
El acto en Chicago fue celebrado en el Randall Oak Park y asistieron unas 400 personas, allá no hubo cantantes y todos los presentes cantaron el himno de Colombia. Fue un momento muy emotivo, y estaban colombianos y venezolanos unidos como un solo pueblo.
Un personaje zipaquireño que no se pierde marcha alguna (Fotos: Yassef Briceño García / especial para equinoXio)
Zipaquirá definitivamente es una Colombia chiquita, ya las marchas, manifestaciones, carnavales y desfiles son normales en esta ciudad al norte de Bogotá.
En la mañana muy temprano colombianos y venezolanos nos reunimos en la Av. Francisco de Miranda, al mismo tiempo que en Colombia y París; el grupo fue más nutrido que lo esperado.
La ciudad de San Juan de Pasto, al igual que el resto del país, se unió a las marchas con el lema del 4 de febrero: decirles NO a las conductas delictivas de las FARC, junto con el hecho de pedir por la libertad de todos los secuestrados.
Cuando ayer 19 de julio fui a la Plaza Mayor de Madrid, lo que menos me esperaba es verla llenita con miles de personas. Yo había visto la practicamente nula información sobre este acto tanto en los noticieros oficiales como por parte de los organizadores, pero resulta que era un día de celebración para la importaníisima colonia de colombianos en Madrid, y todos estaban con ganas de fiesta. Se gritó bien alto LIBÉRENLOS, que era la protesta contra las FARC.
Se hizo el silencio cuando se dieron vivas a la Embajada y se oyeron pitos cuando se dieron vivas al ejército, por usar el símil taurino.
La cuestión es que se recordó la necesidad humanitaria de liberar a los rehenes y deponer las armas y luego se disfrutó de la música de vallenato, de los 40º a la sombra en el centro de Madrid ocupado por toda Colombia, y del calor del encuentro lejos de la patria de origen.
Así se veía la 7a. al norte de la calle 33 a las 09:17 del 20 de julio de 2008 (Foto: Julián Ortega Martínez / equinoXio, licencia CC-BY)
Muy temprano y a pesar del frío centenares de personas se concentraron en la carrera 7a., de la calle 35 hacia el norte. La marcha comenzó unos minutos después de las 9 de la mañana. En la sede política del polémico Carlos Moreno de Caro, en diagonal al Parque Nacional, había dos pancartas antisecuestro con el tono característico del embajador en Sudáfrica.
"Ni un secuestro más, carajo! Moreno de Caro" (Foto: Julián Ortega Martínez / equinoXio, licencia CC-BY)
Instituciones como el CINAT, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, la Asociación de Reclusos Desmovilizados por la Paz, entre muchas otras, se hicieron presentes desde el comienzo. Los marchantes, que por tratarse de un domingo incluían personas de todas las edades y mascotas "vestidas" para la ocasión, avanzaron con cierta rapidez. "¡Libertad, libertad para todos!" fue una de las primeras consignas. Las víctimas de la guerra (por razones distintas al secuestro) también estaban.
Desde el puente peatonal de la 7a. con 32 pude tomar algunas de las fotos que ustedes ven acá, las cuales dan cuenta de la magnitud de la movilización en esta zona de la ciudad. En el puente se encontraba la barranquillera Rosa María Corcho, de Noticias Caracol, entrevistando en directo a familiares de secuestrados y de desaparecidos. Abajo, la marcha continuaba. Llamaban la atención los seguidores de la ex candidata presidencial y ex secuestrada Regina 11. También aparecerían los familiares de los secuestrados del ELN, de alguna manera olvidados por ser víctimas de un grupo diferente al que concentra el odio y el repudio de la mayoría de los colombianos.
Por supuesto, y dado que se trataba del día de la "Independencia", no tardarían en aparecer las pancartas ‘veintejulieras’, los recolectores de firmas para la segunda reelección de Uribe o para la revocatoria del Congreso y, por supuesto, las arengas abiertamente uribistas (o algunas "genéricas", como "Nosotros, los buenos, siempre somos más"). En la Jiménez cantaron el himno nacional, y durante mi recorrido pude oír a Juanes por lo menos tres veces, desde tarimas ubicadas en algún costado de la 7a. Todo ello, que empecé a notar más a medida que la marcha se acercaba a la Plaza de Bolívar, es reflejo del momento político, desde luego.
También hubo otros personajes más agradables y, en algunos momentos, cánticos más optimistas (o menos negativos). La banda de la IED Miguel de Cervantes Saavedra, los luchadores, los de las pancartas en otros idiomas y, obviamente, las víctimas del secuestro, los verdaderos protagonistas de esta movilización.
Los visos de sol no fueron suficientes para calentar los ánimos partidistas, como ocurrió el 4 de febrero pasado. Cuando aparecieron los partidarios del Polo Democrático, algunos uribistas intentaron provocarlos con arengas como "Uribe, amigo, el pueblo está contigo". Algunos polistas se reían socarronamente, otros hicieron caso omiso de los gobiernistas. Otros aprovecharon para repartir propaganda. Hasta conjunto vallenato tenían. Desde luego, aparecerían también las pancartas mencionando a Hugo Chávez, a Daniel Ortega o a la senadora Piedad Córdoba.
A pesar de que algunos grupos de marchantes se detenían durante algunos minutos para esperar a los demás y para retrasar su llegada al punto de encuentro, los primeros manifestantes entraron a la plaza de Bolívar menos de dos horas después de iniciar su caminata desde el Parque Nacional. Los recibiría una tarima al frente de la Alcaldía, con dos pantallas gigantes (una, afuera, con la señal de RCN; la otra, dentro de la tarima, con la de Caracol TV). Cuando llegamos a la Plaza, escuchamos la voz de la portavoz no oficial del régimen Vicky Dávila mientras los alcaldes de Bogotá y de París se dirigían al público.
Una corta llovizna coincidió con el final de las intervenciones en la tarima y el comienzo del Gran Concierto Nacional. La mayoría de los marchantes salieron hacia el occidente, por la carrera 8a., pero la plaza se mantendría llena por la gran cantidad de personas que seguía llegando por la 7a. Afortunadamente, la plaza de Bolívar fue escenario de pluralidad en lugar de campo de batalla. Quizás haya ayudado el hecho de que, a diferencia del 4 de febrero, con la farsa de las FARC durante la liberación de Clara Rojas, el rescate de Íngrid Betancourt catalizó parte del habitual odio de algunos uribistas.
Aun así, queda un sabor agridulce de todo esto. Sin hacer mucho caso de los que le reprochan a la marcha el hecho de haber sido convocada por los medios y apoyada por el gobierno, queda claro que somos muchos los que rechazamos el secuestro, y de eso se trataba la movilización. No obstante, los dueños del poder siguen aprovechando este rechazo ciudadano para que olvidemos los desaciertos del régimen y los crímenes de los demás grupos armados. Al fin y al cabo, y como dijo ayer una amiga, otras marchas con propósitos tan loables como la del domingo pasan desapercibidas para la mayoría de los colombianos, porque no cuentan con el bombo mediático y no sirven para tapar escándalos. Quizás algún día, cuando estemos más curtidos en esto de marchar (o desfilar), más colombianos nos atrevamos a movilizarnos por iniciativa propia y no porque los medios lo "ordenen". A veces pareciera que las FARC no fueran las únicas ancladas en el siglo pasado.