Inicia una nueva era en Paraguay
Artículo destacado > Ciudadano del mundo Por: Julián Ortega Martínez20 de Abril de 2008 23:13 COT

Fernando Lugo y Federico Franco, antes de votar la mañana de este domingo; Fernando Lugo es el nuevo presidente del Paraguay (Foto: Campaña de Fernando Lugo / Flickr, licencia CC-BY-NC-SA)
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Este domingo, el retirado obispo católico Fernando Lugo Méndez, de 56 años, ha hecho historia al ganar las elecciones presidenciales de Paraguay, con cerca del 40% de los sufragios. Su victoria constituye el fin de la hegemonía de la derechista Asociación Nacional Republicana, mejor conocida como el partido Colorado, que se mantuvo seis décadas en el poder. Luego de una campaña dura, llena de acusaciones entre los candidatos, dudas sobre la legalidad de la candidatura de Lugo (debido a que el Vaticano no aceptó su renuncia a la Iglesia), temores de fraude y una crisis interna del oficialismo, los paraguayos, en las urnas, han decidido entregarle el mando a quien ha sido considerado el "obispo de los pobres", aquel a quien sus críticos le atacan una presunta cercanía con Hugo Chávez e incluso han acusado de pertenecer a las FARC.
Lugo era el candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición de diferentes partidos y movimientos sociales, que cubren un amplio rango del espectro político (desde la extrema izquierda hasta la derecha moderada), entre ellos el principal partido opositor, el Liberal Radical Auténtico, al que pertenece su fórmula vicepresidencial Federico Franco. El obispo retirado, quien desarrolló buena parte de su labor eclesiástica en el departamento de San Pedro, adquirió fama nacional, más que por su trabajo de Pastoral Social, por su apoyo y liderazgo en manifestaciones campesinas, que tuvieron su origen en la falta de tierra, el avance de la tecnología en la agricultura y la colonización brasileña de las mejores tierras, amén de las grandes reservas de agua, en un país donde el 60% de la población es pobre.

