El fin de la “parapolítica”
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domingo 4 de noviembre de 2007 23:24 COT
Autopsia con bisturí a la Seguridad Democrática, a partir de la propaganda oficial*
En la edición dominical del 4 de noviembre de El Tiempo aparece una columna de ‘opinión’ firmada por el asesor presidencial para la Seguridad y la Defensa Nacional, Alfredo Rangel, malogrado aspirante a senador y otrora investigador. Con base en su escrito, analicemos el fondo de las alegres conclusiones a las que llega este adalid de la Seguridad Democrática, espina dorsal del actual y entronizado Gobierno Uribe, para descubrir, más allá de sus palabras, el verdadero mensaje cifrado que ha proyectado, desde su ascensión al poder, este régimen de mano fuerte y corazón tierno.
Inicia Rangel su columna diciéndonos:
“Un fenómeno del pasado que, afortunadamente, se está superando. El balance de las elecciones recientes se ha concentrado en determinar cuáles partidos ganaron y cuáles perdieron… ()… Excelente resultado para la democracia. Pero, en medio de este justificado triunfalismo, ha sido menos destacada la derrota de la ‘parapolítica’, la caída de la violencia política y el retroceso de la corrupción electoral. Así, en contra de numerosos vaticinios interesada y exageradamente catastróficos, estas han sido las elecciones más transparentes y más seguras en muchos años…”
La derrota de la parapolítica
Si fue cierto que en las pasadas elecciones los votantes derrotaron a la parapolítica, y Dios quiera que así haya sido, no fue propiamente por la acción ni el esfuerzo del gobierno en ello. Desde que los medios de comunicación y la opinión pública promovieron el debate a tan monumental escándalo, hemos visto a un presidente distraído y distractor, jugando con el espejo retrovisor y con los subsidios que entrega los sábados, en su ‘Aló, presidente’, pero intocable e intocado por el proceso judicial que ha confinado a la cárcel a buena parte de su staff político. Por el contrario, las intenciones del presidente con sus ‘compinches’ han sido otras bien distintas.
Siendo hoy claro que paramilitares y parapolíticos constituyeron hace cinco años una alianza para refundar a Colombia y llevar a la presidencia a Álvaro Uribe Vélez, no es claro por qué los primeros estén siendo juzgados (con suavidad, claro está), pero el segundo esté tan campante, repitiendo presidencia y buscando la tercera, cuando las cabezas humanas con las que jugaron fútbol sus verdugos, los muchos campesinos inocentes con los que los motosierristas ensayaron el descuartizamiento de sus enemigos, y miles de huérfanos y víctimas de ésa terrible barbarie aún no encuentran la ofrecida reparación ni se les hace justicia, porque ninguna de las dos existe para ellos. Si Usted no se había preguntado esto, lamento importunarlo con mi comentario.
La caída de la violencia política
¿Cuantos candidatos más tendrían que haber sido asesinados durante la campaña pasada, para que Rangel no considerara “caída de la violencia política” las muertes acaecidas en esta ocasión por tal causa? Y no fueron los únicos hechos de violencia política. Es que la Seguridad Democrática no se puede dar el lujo de reconocer fracasos, pero lo cierto es que tras 5 años de una descomunal inversión armamentista y la incumplida promesa de acabar en un año con la guerrilla, las ‘fuerzas del mal’ y el terrorismo, como llama Uribe a las FARC, aún se relamen con sus infamias.
El retroceso de la corrupción electoral
Retrocedió la corrupción electoral, nos informa Rangel, sin mostrar sobre qué pruebas lo afirma. De pronto sea así, aunque la corrupción no suele verse a la luz del día ni hacerse por encima de la mesa. La corrupción electoral que sí avanzó mucho, y que sí se vio a la luz del día y por encima de la mesa, fue la participación en política de su jefe, el presidente Uribe, quien no dudó en bajarse de la dignidad del cargo, chantarse el poncho y el sombrero y salir a la plaza de los pueblos para indicarle al país por quien sí y por quien no votar.
Para no quedarnos en el discurso de si hacía una defensa de la democracia, ni en las ‘afirmaciones abstractas’ con que pretendió disfrazar José Obdulio el esperpento delictivo de su patrón, digámoslo así de claro: Uribe promovió el voto en contra del Polo Democrático Alternativo, aduciendo que sus candidatos compraban votos y eran apoyados en la página web de ANNCOL. Todavía resuenan en nuestros oídos los gritos y chillidos de Uribe, por todo el país y a través de los medios de comunicación, alarmando a los electores sobre la existencia de candidatos apoyados por el terrorismo de izquierda (porque del de derecha nunca habla). Se refería concretamente a Samuel Moreno, cuyo triunfo se le convertiría días más tarde en una hecatombe que amenaza su anhelo de reinar por siempre, como el Divino Niño.
Estas han sido las elecciones más transparentes y más seguras en muchos años
Sorprendente confesión viniendo de un uribista, pues en muchas de las anteriores elecciones han sucedido cosas extrañas, como las presiones de los paramilitares sobre los electores para no votar por candidatos distintos a Uribe, como se ha afirmado dentro del proceso de juzgamiento a los paras, por buena parte de ellos. Claro, con el poder ganado no hay necesidad de más, y menos estando los paras en la mira de la opinión pública. ¡Discreción, ar!
“…En el caso de la ‘parapolítica’, la causa era la existencia de 16 mil hombres armados, distribuidos en muchos departamentos del país y dedicados en gran medida a ejercer por medio de la violencia un control político local y regional. Esta búsqueda del control político era parte de la estrategia de consolidación territorial de su ilegal y brutal acción contrainsurgente, y fue el origen de una gran cantidad de alianzas, unas voluntarias, otras forzadas, entre políticos locales, departamentales y nacionales con los grupos paramilitares.”
El de la parapolítica es apenas un proceso naciente, y para nada agonizante, como pretende presentarlo Rangel. Hasta ahora se han destapado las ollas de la costa norte y en proceso se encuentran otras como Santander y Nariño. Pero faltan aún muchos perversos por juzgar y condenar, y lo principal, necesitamos que caiga el perverso mayor, cuya silueta se adivina hace rato entre el lodo. Por lo pronto, en lo que no se puede caer es en el facilismo de admitir que la existencia de un ejército paralelo obligara por sí misma a unos incautos políticos a apoyar su acción. Hubo ciertamente una causalidad inversa, es decir, fue la política la que apoyó la acción delincuencial para lograr la toma del poder. La cruelmente denominada ‘limpieza social’ ejercida por los paras, ayudó directamente a los políticos involucrados a obtener grandes votaciones y pocos adversarios. Y como si fuera poco, ayudó a elegir a un presidente de su agrado, que está engolosinado con el poder.
“…Desarticulados estos grupos armados y encarcelados tanto sus principales jefes como los políticos acusados de realizar esas alianzas, la ‘parapolítica’ como factor desestabilizador de la democracia tiene que desaparecer y está llegando a su fin, como lo demuestran las pasadas elecciones…”
Insistamos en que el camino es largo y que son muchos los llamados a rendir cuentas. Si cerramos esta página sin un solo asomo de justicia, seguiremos padeciendo la persecución del fantasma de la impunidad. Los paras no solo no están desarticulados, están gobernando.
“…Es cierto que aún existen bandas armadas distintas de las guerrillas en muchos sitios del país y cuyos integrantes se han calculado en unos 3.500 hombres. Pero su naturaleza y su dinámica son distintas a las de los grupos paramilitares desmovilizados. En su inmensa mayoría están dedicadas casi exclusivamente a servir de escudos de protección de zonas cocaleras y a la sustracción de otras rentas ilegales. Su acción contrainsurgente es casi nula, incluso en muchas regiones conviven pacíficamente con la guerrilla, y es mucho menor su interés y su infiltración en la política local y regional. Puede que esa infiltración no deje de existir, pero es mucho menor…”
Como quien dice, no se preocupen que esto se compone. Los paras son hoy lo que siempre fueron, escudo de protección de mafiosos. Como los mafiosos mantienen su poderío, sigue habiendo paras, pero ya ni siquiera cumplen la tarea de combatir a la insurgencia, que era lo relativamente justificable. Y bueno, su infiltración en la política es ahora mucho menor. Cuanto nos alivia Rangel con su optimismo.
“…la mayoría de los partidos que han sido proporcionalmente más cuestionados por casos de ‘parapolítica’ disminuyeron el número de sus elegidos. Más aún, no se puede argumentar que los elegidos en los comicios del pasado domingo a nombre de esos partidos, necesariamente lo hayan logrado como resultado de la influencia de grupos armados o con los recursos económicos de estos…”
O somos o no somos. Si el cerebro de la Seguridad Democrática nos cuenta que los partidos cuestionados por parapolítica solo sufrieron una ‘disminución’ en el número de miembros electos, y nos hace este tipo de suposiciones sobre las razones de su éxito político, ¿qué podemos pensar que está haciendo el gobierno para verdaderamente acabar con el paramilitarismo? Lo mismo que Rangel, soñando.
“Así, la ‘parapolítica’ empieza a ser un fenómeno del pasado que, afortunadamente para la paz y la democracia, se está superando.”
Aterrador el cinismo del que hace uso una persona como Alfredo Rangel, en su afán por proyectar una imagen falsa de un grave problema, minimizando la peor desgracia que sufre Colombia hoy, el de las mafias infiltradas dentro del Estado. Parodiando el título de esta columna-propaganda, concluyamos en que el poder es el verdadero y único fin de la parapolítica. Y la tenemos viva.
* Columnas de ‘opinión’ como esta hacen parte de un tipo de infiltraciones propagandísticas del gobierno en la prensa nacional o local, ya muy frecuente. Escrita por la pluma de quien se encuentra contratado para asesorar al gobierno, intenta guiar al lector con el punto de vista de su contratante, sin libertad para disentir sobre el tema a tratar.
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lunes 5 de noviembre de 2007, 09:34 COT
Considero bastante inocuo darle bombo a un artículo escrito por un “analista del régimen”. Estos escritos han sido “infiltrados” desde ya hace varios años en los medios de comunicación, así como se han “infiltrado” escritos de apoyo velado a la guerrilla, por ejemplo. No hay nada de qué sorprenderse.
Por otro lado, me doy cuenta de que SC nunca ha pasado por un cuartel y no tiene ni idea de orden cerrado. ¿”Discreción, ar”? Esa orden NO existe, salvo en su imaginación. Existen “A discreción… firmes” o “¡Media vuelta, (m)ar!”, por ejemplo. Igualito que hace un año, cuando el juego de palabras le salió mal porque resultó que, en Colombia, los policías no son militares (y SC “no sabía”).
lunes 5 de noviembre de 2007, 16:24 COT
Mi dragoneante Ortega:
Muy importante su consideración, gracias.
Sobre mi desconocimiento de los cuarteles, tiene razón, pocón, pocón. El único militar que me ha impactado positivamente, y eso porque lo conocí ya vestido de Everfit, fue el dictador, abuelo de Alcalde.
Para mí, hasta los celadores de mi edificio son militares. Cualquier cosa que cargue un arma, se mueva y tenga uniforme con cachucha, no importa si usa ruana, es militar.
Y claro que los policías son militares, o ¿serán paramilitares?
martes 6 de noviembre de 2007, 01:07 COT
Usted es un pobre leguleyo sin argumentos y todo este artículo está lleno de impresiones y distorsiones ideológicas.
Busque en eltiempo, el artículo anterior al este que usted publica y se dará cuenta los argumentos de Rangel.
Además en ese artículo que le digo donde Rangel hace una excelente argumentación apoya también al su candidato hoy alcalde electo de Bogotá y títere de la capitana asesinas y corrupta.
martes 6 de noviembre de 2007, 15:13 COT
La mejor y única buena noticia que ha tenido Colombia en sus casi 200 años de existencia ha sido el fin del paramilitarismo y por ende de la parapolítica. Lástima que, al igual que las otras buenas noticias que se dan en el país de Rito Alejo, esta tampoco sea cierta
miércoles 7 de noviembre de 2007, 10:49 COT
Don Sentido, esto es lo que tenemos hoy… pero me gustaria saber que piensa que habra mañana.. lograra la izquierda llegar al Poder ? que tan beneficioso sera que llegue? si llegan se acaban los parapoliticos, la corrupcion, el hambre, la injusticia social ? seria interesante que Moreno,Alcalde de Bogota, nos de una muestra de eso.. si le va bien en la Alcaldia seguro convence al pais de votar por una nueva alternativa…
jueves 8 de noviembre de 2007, 00:07 COT
Macaya:
Buena(s) pregunta(s). El hecho cumplido es que Lucho lo ha hecho bien, y eso impulsó a Moreno, quien no es propiamente de izquierda, más bien de centro izquierda. La parapolítica se acaba cuando el país se sacuda de la distorsión ideológica que sembró Carlos Castaño.
La corrupción es casi inherente al poder, del lado que sea. El hambre y la pobreza tienen más chance de disminuir en gobiernos de personas con sensibilidad social.
El reto para Samuel será adelantar la política social propuesta, sin descuidar ninguno de los demás frentes que tiene una ciudad tan compleja como Bogotá.
A los demás comentaristas sutes, un saludo!
martes 18 de marzo de 2008, 03:38 COT
Rangel es a la política como la rémora al tiburón, simple servidor complacido en comer las migajas que caen de la boca insaciable de su alter ego. Reparar en las palabras de Rangel es tan inocuo como la corrección sobre si se dice arr o (m)arr en el ejército (¿en que sentido afecta el fondo de lo que se discute?), ¿en que sentido Rangel alimenta una discusión?, en ninguno. Me tuve que leer un libro de ese señor sobre el asunto de las relaciones regionales de colombia y casi me mata el desconsuelo, ideas llanas, conclusiones obvias derivadas de tésis perfectamente ideológicas, preguntas como para programa de televisión en lunes festivo cerca de las 6pm, un perfecto ladrillo, aburrido y sonzo. Revisen no mas el nombre de su Fundación “Seguridad y Democracia”. Nombre con todo el trasunto regularista simplón de las imagenes de sistema político de Rawls, esquemas de los que la gente de carne y hueso queda desterrada. UN COMPLETO HUESAZASO, diría Jaime Garzón con su personaje de Heriberto de la Calle. Sabemos ya para donde va entonces no lo sigamos.
martes 18 de marzo de 2008, 07:58 COT
Bilioso:
En efecto, todo un falso positivo.
Esteban:
Si se da cuenta, Rangel no es el centro de este escrito, error en el que otro comentarista cayó al principio, antes de ensañarse inocuamente en el ¡AR!
Aquí se trata de hacer una disección a la prefabricación de opinión que este régimen, y otros de muy distinto corte, utilizan como éstrategia política de desinformación. Sea Rangel o cualquier mico de los palotes el ‘autor’, el trasfondo de lo que se dice siempre es una verdad acomodada y bien peinada para la foto.
Saludos, ar!