Asco. Es eso lo que produce la agresiva verborrea del presidente Uribe en su campaña uribista a través del territorio y de los medios de comunicación, a contadas horas de la elección de gobernadores y alcaldes. Jamás se había visto una intervención en política tan flagrante y descarada como la que el país está observando en cabeza de su propio presidente. Lo que según José Obdulio Gaviria, asesor de Uribe, es tan solo un comentario en abstracto, resulta ser un claro y prefabricado mensaje, asimilable por cualquier ciudadano medianamente tonto: Samuel Moreno está apoyado por las FARC y resulta un grave peligro para la democracia, máxime cuando compra votos.
Esta frase condensa por sí misma las múltiples emboscadas morales de que fue objeto el candidato del PDI, especialmente en la última semana, cuando ya las encuestas lo situaban muy por encima de Peñalosa, la ficha de Uribe en Bogotá.
La asociación de los terroristas de las FARC con Samuel se da por una supuesta mención de apoyo a algo en su favor en la página de ANNCOL, cuando debía ser al revés, que existiera algún pronunciamiento en positivo del candidato sobre la guerrilla. Esto último casi lo logra RCN, mediante el uso editado y descontextualizado de una entrevista concedida por Samuel hace 12 años, donde utilizó, ahí sí, comentarios en abstracto sobre los grupos armados.
El injusto manto de duda sobre la práctica de la compra de votos en la campaña del Polo lo tendió Antanas Mockus, actuando como idiota útil de la comedia, cuando tiró una cascarita que hizo resbalar a Samuel. Entonces, de una respuesta políticamente incorrecta, se llegó a concluir una acción inexistente en Samuel e inviable en Bogotá, como es la compra de votos.
Pues armado el espectáculo, faltaba la despedida del circo. Montado en su elefante, Uribe recorrió el país, con recursos del Estado, para hacer campaña por los candidatos uribistas y enlodar vilmente la imagen de los opositores, concretamente la del más importante, Samuel Moreno Rojas. Repetición de la repetidora, Uribe martilló irresponsablemente sobre la honra de Moreno y del Polo, pero estos golpes se hacen bumerán. La última encuesta revelada por Noticias Uno le otorga una más amplia mayoría al Polo en Bogotá, que antes de los ataques. Las encuestas no han sido compradas por Samuel, al menos hasta ahora. Mañana se verá si el Gobierno logró comprar votos con esta estrategia de terror.
Desde hace más de cuatro años utilizo este medio de los blogs para expresarme y desahogarme. He venido utilizando esta tribuna en buena parte para denunciar y divulgar las muchas malas acciones del presidente Uribe y de su corrupto Gobierno, respaldado desde su primer período por el paramilitarismo y la parapolítica, muchos de cuyos miembros se encuentran incursos en juicios penales, y su jefe, ahí. Uribe ha logrado la reelección gracias a la compra de conciencias, las que permitieron cambiar el articulito que lo mantiene atornillado al trono. Uribe ha repartido la marrana burocrática entre sus amigos cercanos, muchos de los cuales han salido del cargo con el rabo entre las piernas, luego de ser descubierto algún negociado. Uribe tiene un pasado tenebroso, que lo liga con los capos terribles, como Pablo Escobar, los Ochoa, Mancuso y la Gata, relaciones de las cuales se ha salido por la tangente sin presentar debida cuenta. En fin, la radiografía de Uribe no podría ser menos halagüeña.
Resulta cínico que sea precisamente Uribe quien venga ahora a reclamar de los demás golpes de pecho, renuncia, derrota y actos de contrición, cuando de todos es sabido que él es, hoy por hoy, el máximo representante de la politiquería y la corrupción en nuestro país. Los pájaros tirándole a las escopetas.
Posdata:
Uribe, el arriero
Escribí la semana pasada el artículo Vote Bien, el cual en verdad yo mismo no entendí del todo. Hablaba en términos generales sobre la incómoda maña que tenemos los colombianos de querer incidir en la intención de voto de los demás, y de cómo los líderes, los periodistas, y ahora la Internet, se convierten en épocas electorales en los pregoneros del buen votar. Tan patriótica labor quiere ser justificada con la consigna de combatir los vicios de la política y el desconocimiento de los electores sobre los candidatos y sus ideas, pero en la práctica, cualquier voz que se alce para direccionar votos, así sea hacia los ángeles, es un irrespeto con el elector y un esguince a la democracia, oh divina democracia.
Es infinito el irrespeto el que acaba de cometer con los colombianos el señor Álvaro Uribe Vélez, especialmente con los bogotanos, al tomar partido públicamente por Peñalosa, pero más grave, al proscribir la candidatura del principal opositor de éste. Cuesta trabajo que sea verdad lo que se lee, se oye o se ve decir a Uribe en esos arrebatos febriles, en los que se le brota la cara, el tonito se le arrebolvera y se le sale el arriero que todo paisa lleva adentro. Una cosa es escribir esto, otra presenciarlo. Toda la dignidad que pueda tener el cargo de presidente desaparece como por arte de magia, y el espectador queda al vaivén de insultos, presunciones, juicios desquiciados y gritos inflamados del rancio político.
Me cuesta creer que esto sea lo que atrae a los uribistas, recalcitrantes en su enorme mayoría, y por el contrario, sospecho que es objeto de desilusión silenciosa para muchos de ellos. Pero desde el referendo, ya van varias veces en que al sujeto se le salta la piedra y dispara a diestra y siniestra con la agresividad anotada antes. La de esta vez merece una seria investigación administrativa y disciplinaria. Nos deja rondando la pregunta ¿por qué nunca cuestionó de ese modo a los candidatos que tenían apoyo paramilitar? Les habría ahorrado un canazo a muchos de sus compinches y cómplices. En esta elección los políticos del paramilitarismo han salido derrotados, y no es gracias a Uribe, quien no movió un dedo para condenar su presencia. Aunque con su apoyo pierde cualquiera, ya lo vemos.
Conocidos los resultados electorales, salta a la luz el efecto bumerán que en estas páginas vaticináramos, de las injuriosas palabras del mandatario colombiano, verdadera deshonra para quienes no creemos en su cuento de la seguridad democrática ni en que los paramilitares hayan desaparecido. Vemos sí, el Estado mafioso en que convirtió al país en estos 5 años. Y vemos cómo el voto de opinión en la capital del país le cobró su infamia. Afortunadamente aquí la cosa es pensando.
Presidente, no insista más en arriarnos como a mulas, ni en arriarle la madre a sus contradictores. Mal le va.
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