“Peligros”
"En una ocasión le prohibí a mi hija quinceañera que fuera a un concierto en Puerto La Cruz, Venezuela, porque yo tuve un mal presentimiento. Todas sus amigas iban y aquello fue todo un drama familiar. Pero no la dejé ir. Me estuvo recriminando toda la noche, porque sus amigas la llamaban diciéndole que el concierto estaba fabuloso. Pero hacia las 5 de la mañana, ya casi para terminar, llegaron un montón de tipos y formaron tremenda trifulca, con disparos y demás, en la que se produjeron heridos graves. Dos de sus amigas sufrieron heridas en la multitud. Claro que, por lo general, lograr tamizar los temores paternos separándolos de las verdaderas sensaciones premonitorias resulta muy difícil. Siempre será más fácil analizar lo que le sucede a otro que a uno mismo. Por eso me resulta más fácil analizar los sueños de personas ajenas que los míos propios o los de mis familiares cercanos"
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