Monos artistas
Monos artistas
Que descendemos de los monos, bueno, ya lo sabíamos. Que por lógica compartimos un buen número de genes, lo intuíamos. Pero que compartimos el 98% de toda la información genética, eso sí si es nuevo. Como siempre, hubo grandes hombres que lo intuían desde tiempo atrás. Eso demuestra el avance actual en la secuenciación del genoma humano. Claro que estudios mucho más detallados desde el punto de vista cualitativo, y efectuados en el 2003, señalaban que la coincidencia en genes críticos era mucho más alta aún, siendo de un 99,4% aproximadamente.
Pero el chisme es otro. Cuando las campanas estén sonando este 31 de diciembre, serán exactamente cincuenta años, o en su defecto, hace medio siglo, que el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres presentara en 1957 una exposición de pintura abstracta que cuyos autores serían revelados después de recibir las críticas favorables del público: eran chimpancés que hacían parte de un estudio del científico inglés Desmond Morris.
Las obras maestras de nuestros primos primates fueron pintadas por Congo. Obviamente muchos artistas se sintieron ofendidos, más aún cuando Morris como parte de su investigación observando el comportamiento de los chimpancés, descubriera que “los chimpancés pintores eran todos jóvenes, pues perdían el interés por el lienzo y las pinturas al dejar la adolescencia.”
El principal defensor de la obra fue sin embargo Pablo Picasso, el genio español del cubismo y la pintura: “Cuando un reportero le sugirió al genio malagueño que el trabajo pictórico del chimpancé no era arte, Picasso respondió mordiendo al periodista. Después de todo, no pocos encontraron ingenioso decir lo mismo de la obra de Picasso muchas veces. Se dice, y no es descabellado, que Picasso adquirió una de las pinturas de Congo y la colgó en su estudio, que no es poco elogio para Congo… y para Pablo Picasso.”
Lo mejor de todo es que las obras maestras de Congo fueron subastadas en Londres justo el año pasado al lado de obras de Andy Warhol, Pierre Auguste Renoir y el orgullo patrio, Fernando Botero. Y me temo que las obras de Congo valen mucho más que los retoques presidenciales de Uribe a los cuadros de Botero.
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