¿Avanzan las mujeres en Noruega?
Especial Día Internacional de la Mujer 2007Por Álvaro Ramírez Ospina
jueves 8 de marzo de 2007 5:18 COT

“Nada, porque no saben flirtear ni se atreven a lanzar piropos a los hombres”. Sería la queja más común de parte los hispanohablantes. En efecto, para las mujeres solteras recién llegadas a este país, los chicos noruegos son decepcionantes porque no “avanzan” ni invitan al acercamiento romántico, por más inocente o juguetón que éste parezca.
Se trata de otra cultura por supuesto. Donde “el juego” de los acercamientos amorosos es escaso o diferente debido a los cambios introducidos por “la lenta y profunda revolución de las mujeres” a mediados del siglo pasado. Cambios que afectan no sólo la vida íntima o privada de las personas sino la forma de relacionarse.
Si la pregunta se la hacemos a los noruegos, responderán por el contrario que el avance de las mujeres ha sido muy grande pero no suficiente, y que a pesar de los muchos logros en cuanto a igualdad de oportunidades, las mujeres distan todavía de tener el reconocimiento, los salarios y las posiciones de privilegio que los varones han detentado históricamente.
Ahora, si comparamos conquistas y cifras con otros países “desarrollados” del este o del oeste, el avance no solo es notorio sino sorprendente. En efecto, Noruega, con escasos 4,5 millones de habitantes, es (con Dinamarca) uno de las naciones en el mundo que registran importantes logros en cuanto a la participación social y la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres.
Se trata de naciones donde ellas mismas se valoran tanto que han promovido cambios radicales y han conseguido establecer, por medio de leyes, sistemas y paquetes de apoyo e incentivos a su desempeño social integral. Una coalición de partidos viene trabajando desde hace años en la proliferación de jardines infantiles (aspiran a cubrimiento completo en la educación preescolar dentro de 2 años), horarios flexibles de trabajo y jornadas rebajadas o diferenciadas para que las madres puedan seguir atendiendo a sus hijos sin tener que abandonar el trabajo. Todo con el objeto crear sistemas que apoyen el balance entre el tiempo dedicado a la familia y la profesión.
Se lo puede ver (y constatar estadísticamente) en muchos campos y muy especialmente en la educación, en el mercado laboral y en la cultura. En el caso de la educación superior las cifras son notables. Si bien ya en el año 2004 el 25 por ciento de las mujeres superaba al 23 por ciento de los hombres que tenían 16 o más años de estudios, hoy en día las universidades tienen mayoría notoria de mujeres en casi todos los programas de estudios.

La incorporación de las mujeres al mercado laboral es alta y comparada con la de Japón es posible constatar la superioridad de Noruega. Si se observa la tabla adjunta se puede apreciar que mientras en Japón las tasas de participación femenina en la fuerza de trabajo (en color rosado) describen o dibujan una curva de participación en forma de M debido a que muchas mujeres dejan de trabajar cuando se casan o tienen hijos, en Noruega la curva en forma de trapecio de las mujeres señala cómo la mayoría de ellas continúa trabajando incluso después del matrimonio y los partos. Esto evidencia, en cifras claras, cómo el sistema noruego es más flexible y avanzado que el del Japón, dado que incentiva los permisos de “post-maternidad” también para los padres, de tal forma que estos puedan participar en las tareas caseras y en la crianza de los hijos. Lo cual se convierte en una contribución notable para la adquisición de la paridad de los géneros.
Cuando vine a este país por primera vez en marzo de 1989, la licencia de maternidad (subsidiada con salario completo) era de 24 semanas y sólo se aplicaba a las madres. Hoy en día es de 44 semanas con salario completo y de 54 semanas con el 80% del salario. Además con un avance adicional incluido: a finales del siglo las mujeres les pidieron a los hombres que participaran más activamente en los primeros días de la crianza de sus bebés y para tal efecto y después de amplios debates en el Stortinget (o Cámara) se aprobó que dicha licencia se convirtiese en licencia “familiar”, lo que implica que tanto el hombre como la mujer pueden repartirse el retiro temporal de sus trabajos como mejor les parezca y convenga y sin temor de que la economía de la pareja se vaya a pique.
Al principio la ley no parecía dar los resultados esperados, pero se ajustaron estos incentivos y ayer no más informaba la prensa que hoy en día cada vez más papás (incluidos altos ejecutivos de empresas) toman cuatro, seis y hasta ocho meses de permiso temporal (80%) o completo de sus empleos para irse a casa a disfrutar con sus bebés, a cambiar pañales, cantar nanas, cocinar y jugar con sus recién nacidos.
¿Y cómo lograr mayor paridad en el trabajo?
La paridad de salarios es aún un objetivo por lograr en términos de género. Las diferencias siguen siendo notorias y las mujeres y hombres que las impulsan se cansaron de esperar a que estas lleguen por mano de los empleadores.
Noruega emprendió un arduo pero importante camino el año pasado (y le siguió Francia) que consiste en estirar el brazo largo de la ley hasta las juntas directivas de las empresas para rescatar a quienes todavía se les niega acceso a estos cargos por razones de género.
El primero de enero del año pasado Noruega implementó un régimen para sancionar drásticamente (incluso con disolución) a aquellas compañías privadas (que se anuncian públicamente en la bolsa) y que no cumplieran con alcanzar las cuotas que el gobierno impuso en cuanto al número de mujeres que debían sentarse en sus juntas directivas.
Y las cuota del 40% para finales del 2007 (o sea de este año) no pareció solamente generosa, sino escandalosa a la NHO, la organización que agrupa y representa a unas 16.000 empresas privadas del país, quien salió una vez más a criticar la legislación. Su director ejecutivo dijo que “no queríamos esta ley porque el derecho de decidir quien es el candidato más competente para sentarse en una junta directiva es un derecho exclusivo de los dueños de cada compañía y no del Estado”. A lo que la ministra encargada del asunto le replicó: "No quiero esperar otros 20 ó 30 años a que hombres con suficiente inteligencia finalmente nombren mujeres en dichas posiciones".
NHO estimaba que las 500 compañías más grandes tendrían que reclutar 600 mujeres para poder cumplir con esas cuotas. Algunos de los jefes alegaron que tenían dificultades para encontrar candidatas adecuadas ya que a más de la mitad de las que tenían en sus bases de datos ya se les habían ofrecido cargos ejecutivos o en las juntas directivas.
Pero la tradición legislativa noruega en este campo es sólida pues desde hace dos décadas a las mujeres se les estipuló una cuota del 40% en todos los comités y entidades públicas, un objetivo que tomó tiempo pero que se logró cumplir en 1997. En el gabinete de 19 ministerios las mujeres han sido un par de veces mayoría casi absoluta y en la actualidad 11 de ellos están en manos de mujeres. Las empresas gubernamentales y aquellas en las cuales el Estado es un gran accionista como Statoil, se apuraron a cumplir con legislación pendiente y consiguieron el objetivo en 1999. Hoy por hoy, de acuerdo con la periodista Susie Mesure, en todas las juntas directivas de las grandes empresas petroleras el 50% de sus miembros son mujeres.
Lo cierto es que el agitado debate de dicha ley que empezó a discutirse en el año 2003 se fue calmando y actualmente las compañías están trabajando para adaptarse y cumplirla. Han entendido que están haciendo sus negocios en Noruega y que, si bien obedecen a regañadientes, están siendo pioneros de un hecho histórico que parece impensable en otros países vecinos como Inglaterra, Irlanda o Italia.
Me llama mucho la atención constatar que la revolución de las mujeres tiene un carácter singular dado que sus avances se han conseguido de una manera pacífica y civilizada. Ellas ha demostrado con esto, que con tesón, firmeza y argumentos sólidos de negociación, es posible conseguir cosas que parecían inimaginables hace pocos años y que están transformando nuestras sociedades radicalmente.
Yo me congratulo con ello y quiero saludar, felicitar y mandarles un abrazo virtual a todas y cada una de las mujeres que conozco. Por lo que están o estamos logrando (las he acompañado siempre en esto) y por lo todo lo que nos han ido enseñando en el camino. Y como mi amiga Yanina López (quien hoy tendrá que dar un pequeño discurso en público en su lugar de trabajo en las oficinas de la municipalidad de Bergen) quiero felicitar también a todos los hombres, especialmente a aquellos que han comprendido el valor y los alcances que el avance de la mujer tiene para nosotros y para una sociedad cada vez más incluyente y solidaria.
Para cerrar quiero traer a cuento a Jesús Martín Barbero quien escribió hace casi diez años que "en ese siglo pasado, tan decepcionante de la historia, la revolución de las mujeres será quizás la única que deje huella porque articuló el reconocimiento de la diferencia al discurso que denuncia la desigualdad y afirmó la subjetividad en toda acción colectiva".
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jueves 8 de marzo de 2007, 09:18 COT
Interesante recuento. Hasta en las sociedades más avanzadas falta camino por recorrer en estos aspectos. Un saludo.
jueves 8 de marzo de 2007, 15:50 COT
Rico artículo. Tanto por la escritura como por los datos.
Estas realidades lo hacen suspirar a uno como tercermundista. Pero allá tendremos que llegar. Sí que nos falta!
jueves 8 de marzo de 2007, 21:31 COT
Muy interesante todo esto. Me pregunto si dentro de Noruega hay hombres o mujeres que teman una matriarcalización política y socioeconómica, que lleve al género masculino a sufir desventajas o discriminación. En Estados Unidos por ejemplo las minorías étnicas reciben subvenciones estatales, se les facilita el acceso a universidades de alto perfil, etc. Pero las familias pobres caucásicas no reciben ningún tipo de apoyo de este tipo. De ahí se valen muchos avivatos y oportunistas políticos para promover el odio racial o étnico, por desgracia. De la misma manera supongo yo que muchos hombres sentirán que esta “discriminación positiva” los sumerge en una competencia laboral desleal. ¿Será que con el tiempo el desempleo será mayor entre hombres, por ejemplo?
¿Hay algún estudio que demuestre alguna tendencia que favorece a un género determinado?
Personalmente no dudo de que la capacidad intelectual y laboral sea potencialmente la misma entre géneros. En un momento dado, sin embargo, puede pasar que haya más gente capaz de uno u otro género para conformar un equipo de trabajo determinado. Si esta mayoría más capaz son mujeres, pues no hay problema. Igual según estas leyes, de una u otra manera hay que cumplir con la ley de la cuota del 40%. Quizás lo justo sería entonces que la cuota se aplique también al género masculino, de manera que toda empresa tenga un mínimo de 40% para hombres y mujeres, o una cifra incluso más alta, y dejar latente un 10% por ejemplo, para que lo distribuyan según capacidad o experiencia, u otro criterio que no sea el de género sexual. Por lo que nos cuentas, ha funcionado bien, de todas maneras. Enhorabuena, entonces.
jueves 8 de marzo de 2007, 23:26 COT
Álvaro:
Veo los aspectos positivos que comentas e inmediatamente se me vienen a la cabeza nuestras mujeres y familias en los sectores deprimidos de las grandes ciudades e incluso de nuestros campos. ¿Hasta cuando será?
Buen artículo.
Un saludo especial!
viernes 9 de marzo de 2007, 12:50 COT
Me parece un punto de vista interesante el que se plantea. Estoy seguro que los avances de las mujeres, en Noruega y en otras partes del mundo, son para ellas, y para el resto de las personas: los hombres, sus hijas e hijos, sus amistades y compañeros.
Creo que, por pequeños que sean (o parezcan) todos salimos ganando… ¡cuando avanzan las mujeres!
http://zibereskola.blogspot.com/2007/03/8-de-marzo-8-videos-sobre-la-mujer-y-la.html
Los hombres también, por supuesto.
sábado 10 de marzo de 2007, 18:20 COT
Julián:
Hay camino por recorrer pero también un sendero prometedor para otros países y regiones.
Carlos:
Falta mucho. Pero yo opino que en algunos campos la mujer colombiana ha avanzado mucho. Y que hay un buen porcentaje de hombres colombianos que se bajaron de machismo sistemático.
Thilo:
Si las que más se preparan ahora son las mujeres es evidente que en 20 o 30 años ellas serán las que van a mandar el país. Y de ellas va a depender (en parte porque los hombres se movilizarán también imagino) que no haya discriminación al revés.
Yo no le tengo miedo a un matriarcado desde que sea justo, incluyente, antimilitarista y preocupado por el medio ambiente.
Las cuotas por supuesto se aplican a los dos géneros. Por ahora toca promover y proteger a quienes han estado en desventaja.
Muchas gracias por tu razonado e inquieto comentario. Da gusto leerte.
Germán:
Mientras escribía sentía ése dolor. Hablar de todas estas maravillas que los noruegos (hombres y mujeres) están consiguiendo me parece necesario pero no siempre me atrae mucho. Porque temo aparecer como defendiendo a los del norte.
Yo lo veo y lo escribo como un desafío para nuestra querida Colombia. Y como un ejemplo a seguir. Me alegro que te haya gustado y gracias por tu comentario.
Josi:
Un abrazo muy grande y gracias por el excelente enlace que nos incluyes.
sábado 10 de marzo de 2007, 20:20 COT
Hola Alvaro:
Tengo entendido que Noruega es un paìs con un altìsimo nivel en calidad de vida. De hecho me atrae muchísimo, salvo por la falta de mi amigo el sol, cuya caricia disfruto las mañanas de fin de semana. No obstante, pensé que mi género estaría mejor posicionado. Aunque, te confieso, es conmovedor saber que Colombia sigue por detrás pero con muchìsima desventaja.
La fotografía me pareció muy linda.
Un abrazo equinoXial con brisa suave desde Medellin!
sábado 10 de marzo de 2007, 21:40 COT
Alvaro:
Por el contrario. Tu artículo era indispensable en este especial porque mostrabas un referente altamente valioso. El de uno de los países que más adelante ha llegado en su lucha contra la discriminaciòn de género. Para nosotros es una mirada hacia el futuro. Es claro que es una guía solamente porque nuestra idiosincracia es diferente y nuestros caminos serán otros. Pero hemos avanzado, no tanto como quisiéramos, pero sobre todo en educación, nuestras mujeres pueblan los centros de estudio, luchan por sus derechos, se hacen oír y cuando les toca ponerse al frente la mayoría lo hacen con eficiencia, disciplina y austeridad.
Un abrazo Alvaro por este lujo de artículo. Consulta obligada en esta otra parte del mundo.
jueves 19 de junio de 2008, 13:52 COT
Me parece genial que la mujer recupere su poder en el mundo. No tengan miedo los hombres de perder su poder, y de no dejar avanzar a la mujer espiritual y economicamente, porque la discriminacion solo trae desequilibrios al planeta, y la destruccion de la tierra, (que a fin de cuentas la tierra es mujer y sin ella no podemos comer ni vivir). Creo que en tiempos tan delicados, como la crisis medioambiental, la del petroleo, la sobrepoblacion… Es fundamental que la mujer tenga mas cultura, y sea mas valorada, solo asi podremos salvarnos todos de la extinción. Saludos desde España