¿A dónde va la Derecha?
Columnas > AustralPor Julio Suárez Anturi
lunes 18 de septiembre de 2006 8:08 COT
Trato de cubrir, sin aspiraciones de historiador, el vacío para comprender lo que significó –y aún queda, en el aire y las costumbres–, el golpe militar de Augusto Pinochet aquel 11 de septiembre de 1973.
El error de fondo para comprender el proceso es que se considera que Pinochet, y un puñado de sujetos armados hasta los dientes, coronaron la proeza de mantenerse 16 años en el poder. Y no es del todo así.
Pinochet fue para muchos una alternativa a lo que se consideraba el desgobierno de Salvador Allende.
Entonces, no se trató de un general que, de súbito, arrebató el poder. Sino que el general era la personificación de un proceso de cambio que querían los que habían perdido ciertas ventajas con el gobierno de Salvador Allende.
Y esta clase dirigente, que había sido desplazada por el Gobierno socialista, consideró que apoyar a Augusto Pinochet sería una buena opción.
Opción transitoria, como bien lo reiteró valientemente el ex presidente Eduardo Frei Montalva. Y cuyo reclamo, al parecer, le costó la vida.
Bien se sabe que un grupo mayoritario de esa clase desplazada, encontró adecuado que Pinochet continuara, y esto explica su permanencia por tantos años.
Obviamente, al amparo de este gobierno militar, medraron con sobradas ganancias económicas.
A su vez, el ala democrática –la de Frei Montalva– encarnada en Patricio Aylwin, fue la que presionó, y después logró, que se realizara el plebiscito mediante el cual se desplazó a Pinochet del poder.
Entre tanto, la derecha, que encontró una conveniencia con Pinochet, ocupó cargos en la dictadura y menospreció a los demócratas, pero al final perdió en el plebiscito. La misma que hoy pugna por destronar a los partidos de la Concertación.
La Concertación es una alianza política, de partidos políticos, desde el Socialismo hasta la Democracia Cristiana; la Concertación ha gobernado a Chile desde 1991.
La derecha, entonces, estuvo coludida con la dictadura. A su vez, fue permisiva con actos militaristas que violentaban los derechos humanos y el respeto a la vida.
En las recientes elecciones presidenciales, estas dos fue
rzas estuvieron en contienda. Por la Democracia, la socialista Michelle Bachelet, y por la Derecha Joaquín Lavín y Sebastián Piñera.
Lavín pertenece a una fracción de la derecha, la Unión Demócrata Independiente –UDI–, y Piñera a la fracción denominada Renovación Nacional –RN.
Ya sabemos que Piñera se impuso sobre Lavín para ser contrincante de Michelle Bachelet, con quien finalmente perdió las elecciones.
Aunque Lavín haya quedado por fuera de la gran contienda electoral, su presencia tiene un valor significativo en la derecha.
Y, más que su presencia, sus palabras, las que pronunció unos días antes de recordarse que el 11 de septiembre de hace 33 años ocurrió el golpe militar.
Joaquín Lavín, en la Universidad Alberto Hurtado, dijo:
“Las personas que adherimos al gobierno militar tenemos que decir que tuvimos esas anteojeras ideológicas y que no vimos muchas de las cosas que el resto de Chile estaba viendo en esos momentos y también tenemos que hacer en ese sentido nuestro nunca más”.
Al día siguiente, habría de añadir: “Siento una desafección cada vez mayor con lo que fue ese período de nuestra historia (…)” –refiriéndose al período militar de Pinochet.
A continuación, se mostró partidario de aceptar al Partido Comunista en el esquema político de Chile, dándole aire al actualmente cerrado “sistema binominal”.
Todo eso moviéndose, para crear un ámbito favorable, justamente cuando se celebra el Día de la Independencia Nacional, hoy 18 de septiembre.
Pero, ¿es sincero Joaquín Lavín? Creo que sí. Y, más que esto, me parece que es muy audaz.
Porque plantear aquello de que “tenemos que hacer nuestro nunca más”, es tanto como ofrecer disculpas al pueblo, y también expresar un compromiso de eliminar del imaginario nacional la posibilidad de un nuevo golpe militar.
De paso, dejar una posibilidad viva para volver a lanzarse como aspirante a la Presidencia de la República.
Sin embargo, fue su propio partido –UDI– al que primero incomodó y puso a balbucear. Pero Sebastián Piñera –RN–, con buen olfato político, respaldó a Lavín.
Lo que estaría por verse es si el pueblo, de verdad, le cree.
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martes 19 de septiembre de 2006, 10:25 COT
Las conveniencias que enceguecen. Lo mismo está pasando al otro extremo del espectro político. Linda la hora de darse cuenta de los errores, pero se les abona el aceptarlo. Feliz día, por cierto, Chile. Abrazo.
martes 19 de septiembre de 2006, 16:21 COT
Después de tantos años, Julián, aún la gente espera que Pinochet y la clase económica que lo sustentó, y hoy encabeza la Derecha, pidan perdón por las violaciones a los Derechos Humanos e irrespeto a la Vida. Por eso, llama la atención el pronunciamiento de Lavín, el cual, hoy -varios días después- no les ha gustado a muchos de la Derecha. Las cosas no son tan simpificadas, Julián, como que un día sacan a Pinochet y volvió la felicidad. No es así. Gran parte del sistema económico, con su globalización e internacionalización, proviene de Pinochet, y los sistema informáticos donde ningún ciudadano está fuera de la observación del Estado. También proviene de Pinochet esa clase económica y política a la que pertenecen Lavín y Piñera, que quieren volver al poder, el cual ha estado en manos de la Concertación durante 16 años. Abrazo.
miércoles 20 de septiembre de 2006, 12:51 COT
Hice amistad en Colombia con refugiados chilenos, a quienes llegué a estimar sobre manera, con quienes comprendí la crudeza del exilio político y conocí de cerca las atrocidades cometidas contra los Allendistas.
Conservo aún el cassette con las últimas palabras de Allende y la imagen de un hombre bueno y honrado que quiso conducir a su país por una senda más justa, en una época distinta a la nuestra, donde aún cabía el romanticismo de intentar un mundo diferente.
El desgobierno de que hablas es el mismo que criticaban las señoras encopetadas durante sus ‘cacerolazos’ vistiendo Christian Dior. Pero esto del “nunca más” es la tapa del cinismo.
El “nunca más” se refiere a miles y miles de torturados, de desaparecidos y de exiliados, se refiere a haber suicidado a un valiente hombre acorralado en La Moneda, sucumbiendo al poder brutal de los militares contra la voluntad mayoritara de un pueblo. ¿De verdad no se dieron cuenta estos tipos que todo pasó?
¿No tenían amigos en la CIA? Cómo estamos de viejos, Julio…
miércoles 20 de septiembre de 2006, 22:47 COT
Increíblemente, eso afirman: tenían anteojeras que les impedía ver cosas que el resto del país sí veía. Habrá que creerles, como que el último emperador tampoco supo en qué momento cambiaron las cosas y él ya no era lo que creía ser. No sabes, Sentido Común, cuán importante es que pidan perdón, que lo hagan directamente, sin peraltes. Estos procesos tienen cola. Abrazo.
domingo 24 de septiembre de 2006, 17:58 COT
En mi proxima entrevista verás profundidad sobre el tema con un chileno que entró al Balcon.
Un abrazo!
domingo 24 de septiembre de 2006, 21:23 COT
Estaré muy pendiente de ello, Lully, pues hay marcadas diferencias en la visión que tienen de las cosas quienes están en la Concertación y quienes pertenecen a la Alianza. Lo importante, sin embargo, es el país. Abrazo.