¡Salve, rey de la montaña!
Columnas > Con los taches arribaPor Rafa XII
viernes 27 de julio de 2007 0:01 COT

Teníamos todo listo para hacer un balance de la meritoria actuación de Colombia en los Juegos Panamericanos Río de Janeiro 2007, en la que nuestro país solamente es superado en el cuadro de medallería por gigantes deportivos como Estados Unidos, Cuba, Canadá y Brasil. Íbamos a hablar del formidable triunfo de Diana García en la velocidad pura del óvalo de madera, de la medalla de plata de Rosibel García en los 800 metros de atletismo, de las destacadas actuaciones de los patinadores, del papayazo que dio Colombia en fútbol –al igual que Brasil y Argentina- mandando un equipo sub 17 cuando el resto mandó combinados sub 20…
Pero vinieron las gestas de Mauricio Soler en su caballito de acero en el Tour de Francia y todo se fue al diablo. Tour mata Panamericanos. No hay nada que hacer. El giro de la patria de Alejandro Dumas, de Víctor Hugo, de Napoleón y De Gaulle es, de hecho, el equivalente ciclístico del Mundial de Fútbol y desde hace mucho rato un pedalista colombiano no acaparaba tanta atención de los medios y del público aficionado o no al ciclismo.
Con su triunfo en el Col du Galibier, una de las míticas cumbres francesas, junto al Mount Ventoux y L’Alpe D’Huez, Soler dejó de ser un simple gregario anónimo y entró en la pelea por la muy recordada camiseta de pepas rojas que se le entrega al ciclista más ganador de premios de montaña en el Tour de Francia. A pesar del garrote que le dio don Marsares en su columna por conformarse con ganar una etapa y no pensar en ganar la carrera, nos parece que la actitud de Soler es bastante realista y sobre todo inteligente.
Soler, con la eliminación por dopaje del danés Michael Rasmussen, líder general y hasta ayer, líder de la montaña, es prácticamente indestronable como mejor escalador de esta edición de la competencia. Nadie se imaginaba que él o que otro ciclista colombiano alcanzara esta posición, que alguna vez obtuvieron con sobrados argumentos Lucho Herrera y Fabio Parra. Soler fue acumulando puntos y con el pasar de los kilómetros vio que podía llegar al liderato de la montaña… y de contera descalifican al primero de la tabla, pues a aprovechar. Si, como se ha visto, tiene condiciones para el ascenso, que las siga cultivando.
¿Qué vendrá para Mauricio Soler en el futuro? Primero que todo, en su equipo –Barloworld- ya no será un corredor de overol. Puede ser que en adelante lo consideren si no como el “capo”, al menos como el segundo de a bordo dentro de la escuadra. O puede que cambie de equipo y allí esté mejor rodeado con compañeros que le ayuden en los descensos y él mismo se proponga mejorar en los tramos a cronómetro. Eso sí, nada de envenenarle la cabeza con una recepción apoteósica en El Dorado ni el consabido desfile en carro de bomberos rumbo a la Casa de Nariño. Pero tampoco hay que conminarlo a que si el año entrante no trae la maillot jaune a Colombia, ya no sirve para nada
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viernes 27 de julio de 2007, 00:11 COT
Magnífico artículo, magnánimo. Merecía EL DESTACADO.
Felicitaciones al señor Juan Mauricio Soler, por darnos tantas alegrías en un país tan agridulce como este, donde la envidia, el crimen, la mafia y la corrupción son pan de cada día.
También hay felicitar al asesino de Everth Bustamante por su excelente gestión al frente de Coldeportes.
Campeón de la montaña del Tour 2007: Juan Mauricio Soler.
viernes 27 de julio de 2007, 05:48 COT
En cuanto a los dopajes, me uno a lo que dice el Diario El País, sobre crear etapas más humanas, menos exigentes,como para verdaderos seres humanos, para que no tengan que esforzarse tanto hasta el punto de recurrir a esas sustancias reforzantes. Hasta alguien está ya sembrando la semilla de que Mauricio Soler también tiene su dosis de dopaje.
Me alegro por Soler, esa foto me gustó.
Un abrazo equinoXial, alegre y saludable!
viernes 27 de julio de 2007, 07:01 COT
este si es un buen artículo bastante realista
viernes 27 de julio de 2007, 10:22 COT
Es verdad que muy destacablela actuación de Colombia en los panamericanos. No me explico por qué nadie ha dicho nada al respecto: estamos por encima de Argentina, Venezuela y México, países que tradicionalmente nos dieron sopa y seco en esta clase de eventos. Ahí si nadie dice nada, pero donde nos hubiera ido como a Uruguay (por dios, ¿un bronce y ya?) ahí si estarían todas las columnas despotricando del deporte, el gobierno y hasta del gato.
Sobre Soler ya se ha dicho bastante. Ojalá el rumor sea simple envidia y digna del popular “todo lo del pobre es robado”. Ojalá.
Lo del carro de bomberos si lo veo difícil de cancelar. Ya debe estar apartado, usted sabe como son los medios. Pueda ser que no le regale la camiseta a Uribe, como hizo Lucho dándosela a Barco. Se veía ridículo el animatronic aquel con esa camiseta.
Y estoy de acuerdo con marsares cuando dice que “ganar una etapa es misión cumplida” es ser conformista y algo mediocre. Menos mal el equipo lo hizo buscar la montaña, y él cumplió. Ojalá para la próxima se crea el cuento de que sí lo puede hacer.
viernes 27 de julio de 2007, 13:48 COT
Aunque la continuidad de Rasmussen hacía peligrar el primer puesto en la montaña, Soler ya había tomado la camiseta en propiedad por diferencia de diez puntos. Yo sí estaré pendiente de saludarlo por la 26, quienes crecimos admirando a los escarabajos y sabemos de la crudeza de ese deporte sabemos apreciar a los fuera de serie. Esa camiseta no la regalan por tres tapas premiadas. A propósito, otro colombiano que la obtuvo fue Santiago Botero.
viernes 27 de julio de 2007, 16:30 COT
COLOMBIA TIENE POTENCIAL HUMANO LO DEMOSTRO MAURICIO SOLER LIDER DE LA MONTAÑA HOJALA APOLLEN LOS CICLISTAS COLOMBIANOS Y LAS ENPRESAS PATROCINEN EQUIPOS COLOMBIANOS COMO EN LOS DIAS SE LUCHO HERRERA Y FAVIO PARRA…..
viernes 27 de julio de 2007, 17:16 COT
Hombre que bueno, hay que mantener los ojos puestos en la carrera deportiva de este ciclista que ha mostrado tanta casta. Me ha devuelto las ganas de seguir el deporte de las bielas.
!Ah! y mi homónimo mayúsculo del comentario anterior que está como bravo tiene pésima ortografía. Hay demasiados Jorges Montoyas en el mundo, ¡que vaina!.